¿Una excepción dentro de la regla?

15 May

Hace varios días quería escribir de esto. Por razones de tiempo y tareas anexas al trabajo y la tesis no había tenido oportunidad de contarles.

La semana pasada se realizó en el barrio la asamblea de rendición de cuentas de la delegada, recién electa ella durante las últimas elecciones. Otro de esos espacios que desaprovechamos los cubanos para emitir nuestras opiniones e inquietudes, y que gracias al sacrosanto formalismo de las reuniones en Cuba, ha pasado a convertirse en una vaga imitación de lo que antes fue. Con esa idea marchaba, con la idea de que aquello acabara lo más pronto posible para poder sentarme a degustar mi tan ansiada pelota frente a la TV. Que agradable decepción sufriría.Los CDRConvocadas las personas, la mayoría acudía adornados sus rostros con dura seriedad y en sus labios, pululaban comentarios peyorativos: “Esto es lo mismo de siempre”; “Aquí no se va a resolver nada” o “Ella no sabe dónde se metió”. Yo, como soy nuevo en el barrio, me abstuve de decir nada y apelé a la observación del primer round de los cederistas con la maestra de profesión.

La delegada, negra, curtida por los años, usaba espejuelos y con una voz clara, suave pero firme, mandó a todos a hacer silencio para escuchar al himno nacional. Sorpresa, los cubanos estamos mal adaptados a que La Bayamesa nos sorprenda y en ese instante es que nos callamos. Primer punto a favor…

Con la lectura del orden del día, y la presentación de los representantes de los organismos e instituciones del municipio en la asamblea, me convencí definitivamente de que mi pelota tendría que esperar y de que aquello iba a ser una REUNIÓN, y no una de esas convocatorias de arrabal, en las que la gente va a contarse chismes y a saludar a quiénes desde hace mucho rato no ven. Aquello pintaba bueno…

Les cuento que la compañera, respondió o aclaró, todo tipo de situaciones que afectaban al reparto. Desde la situación con la limpieza y recogida de desechos hasta la tan ansiada reparación del hospital de Cárdenas. Nunca salió de sus labios justificaciones a problemas no resueltos, en cambio, se notaba en ella la total seguridad de haber acudido a las instancias pertinentes a reclamar soluciones.

Explicó toda una serie de buenas noticias para sus votantes, entre ellas la instalación de más de 700 capacidades para líneas telefónicas, la permanencia de los dos consultorios del médico de la familia con doctoras y enfermeras, la pintura y remozamiento del centro comercial del reparto, la iluminación de las calles, la reparación de salideros, la solución al problema del ómnibus local y la extensión de su horario, ómnibus este tan necesario ya que enlaza el reparto con la ciudad de Cárdenas.

Otro punto a favor fue el llamado a capítulo de los habitantes a preservar la disciplina, la educación formal. A potenciar hábitos de recreación sana, a la buena convivencia entre vecinos, a crear talleres comunitarios de tejidos, deporte, a clubes de la tercera edad. Una sorpresa para todos su valentía a evitar rumores mal intencionados, a conversar con ella y plantearle problemas, que ella está ahí para eso, “para buscarse problemas”. Maravilloso, pensaba para mis adentros.

En otro momento felicitó a todos los que trabajaron durante las pasadas elecciones, a las madres y a las enfermeras del barrio por su Día.

Al final, no pude ver la pelota. La primera en pedir la palabra fue una mujer, quién presa de honda emoción, a nombre de todos los vecinos de la circunscripción, felicitó a la delegada, por haber hecho “la mejor reunión que se haya visto por aquí en mucho tiempo”.

Ahora, yo me pregunto, ¿es tán difícil en Cuba realizar una gestión de gobierno tan eficiente? ¿Por qué nuestros delegados, principales y primordiales eslabones de la cadena de gobierno, no juegan verdaderamente su papel? ¿Es esta reunión, una excepción dentro de la regla, o las cosas están mejorando? ¿Cómo puede el pueblo cubano confiar plenamente en sus representantes si no todos acuden a estos espacios con la disposición y valentía política de esta mujer?

El presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo Hernández, matancero por demás, ha realizado un llamado a potenciar el papel de los delegados y del Consejo Popular. Esta tarea debe ser prioritaria si queremos continuar perfeccionando el socialismo cubano y mantener, por muchos años, la Revolución.

 

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