Lo recuerdo con tristeza y alegría

22 May

Hace poco tiempo descubrí, casi por azar, que mi abuelo, el padre de mi padre, aquel hombre de apariencia y voz fuerte, que no hablaba mucho pero cuando lo hacía no había mucho más que decir, es uno de los héroes anónimos de mi Patria. Fue en Zumbe, cuando maestros, médicos, constructores…cubanos todos, libraron una osada batalla contra las fuerzas de la UNITA. Y yo solo me enteré hasta hace cerca de cuatro años.

Batalla de Sumbe, Angola

Batalla de Sumbe, Angola

Solía hablar con él sobre la familia, la escuela o cualquier otro tema de interés actual o histórico. Tal vez fue que la modestia volvió silencio esa parte de su vida; quizás el dolor por la pérdida de sus compañeros y amigos le hizo enmudecer esos pensamientos y los guardó para sí, muy cerca de su corazón, donde nadie pudiera recordárselos. Solo sé que el tiempo injusto me jugó una mala pasada: el 21 de mayo de 2011 falleció mi abuelo de sangre y convicciones, producto de cáncer.

No me quedó ni su voz, solo conservo de él unos libros de Historia y Filosofía, muchos conocimientos adquiridos durante los dos años que viví con él y de nuestras relaciones filiares durante mis 19 años anteriores, algunas fotos de la carta que me mostró lleno de orgullo firmada por Fidel, remembranzas que me visitan de tarde en tarde y este diálogo escrito, que elaboré durante el primer año de mi carrera, sobre cómo se convirtió en el héroe que muy pocos conocen.

Hoy me pesa no haber dedicado más tiempo a la entrevista y haberla pensado solo como un ejercicio académico. Hoy tengo una deuda irremediable con mi profesión, conmigo misma y con mi abuelo, donde quiera que se encuentre.

Para mi abuelo Vidal son estas palabras, llenas de alegrías y tristezas, como él mismo me enseñó a evaluar las situaciones de la vida, a pesar de que la muerte y su hálito inevitable me lo arrebataron tan pronto, tan inesperadamente que no me permitieron decirle cuánto lo admiro.

Lo recuerdo con tristeza y alegría…

En la vida hay hechos que no se olvidan fácilmente, que ni siquiera el tiempo borra. Para Rigoberto Vidal Mesa Valdés la guerra es un ejemplo de ello; aún más con la amarga experiencia de haber visto la sangre de sus compañeros humedeciendo las tierras de Angola. Veinticinco años transcurrieron después de la batalla y todavía en sus ojos se percibe el dolor resultado de aquel combate.

Licenciado en Historia, graduado en 1979 por el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello, profesor de generaciones de colombinos y uno de los combatientes anónimos de Zumbe.

– ¿Dónde laboraba usted cuando se le asignó esta misión internacionalista?

“En 1982, cuando se me asignó la misión internacionalista en Angola, trabajaba en el Instituto Politécnico de Economía Raúl Cepero Bonilla, en el municipio Colón”.

-¿Cuál fue la tarea que se le concedió en ese momento?

“Ejercer como profesor de maestros en formación, en el Instituto Normal de Educación”.

-¿Recibieron algún tipo de entrenamiento o preparación militar previo a su partida?

“Con anterioridad no. Al llegar a Angola pasamos una escuela militar donde aprendimos sobre los asuntos elementales de la guerra”.

-En el lugar donde los ubicaron a usted y sus compañeros no habían enfrentamientos, ¿por qué cambió sus utensilios de profesor por un fusil?

“Nos ubicaron en la ciudad de Zumbe, capital de la provincia Kwanza Sul. A las 6 de la mañana del 25 de marzo de 1984 tropas élites de la UNITA nos atacaron sorpresivamente. Su objetivo era apresar a los colaboradores. Nuestro grupo estaba integrado por alrededor de cien compañeros de varias nacionalidades. Los sudafricanos racistas nos superaban en cantidad de combatientes y de armamentos. Sufrimos la lamentable pérdida de siete cubanos, además de unos cuarenta heridos. En nuestra posición no había fuerzas cubanas, tuvimos que defendernos. En las primeras horas de la tarde un refuerzo de tropas de asalto y combate llegó a apoyarnos. Entonces, el enemigo huyó”.

-Siempre la guerra es una experiencia traumática, ¿qué significó para usted la pérdida de sus colegas?

“Fue un golpe muy duro para quienes estábamos allí perder a amigos que compartieron con nosotros el trabajo, las alegrías, experiencias… Padres de familia, esposos, hijos a quienes esperaban en sus hogares…Y de pronto verlos muertos a nuestro lado, fue en realidad traumático; hasta hoy no he podido olvidar sus cuerpos tendidos sobre el suelo…”

-¿Alguna anécdota?

“Lo que más me impresionó fueron las costumbres del pueblo angoleño, diferentes a las nuestras. Las mujeres cocinaban con hornillas en la cabeza, cargaban a los niños en la espalda, estaban descalzas siempre. Algunos no hablaban el mismo idioma del país sino que se comunicaban a través de dialectos”.

-De forma general, ¿qué representó esta batalla político-militarmente para Cuba y para la República Popular de Angola?

“El revés sufrido por las tropas de la UNITA constituyó una victoria contundente de Cuba y Angola. Se enriqueció el espíritu de lucha de los compañeros que colaboramos en Zumbe. Las relaciones entre ambas naciones se estrecharon, fortaleciendo la política internacionalista cubana ante todo el mundo”.

-¿Conserva alguna distinción que lo acredite por participar en este hecho?

“Tengo las medallas Combatiente Internacionalista de primera clase y por la victoria Cuba-Angola. También la distinción Servicios Distinguidos de las FAR. Pero lo más importante es que conservo con mucho honor una carta de nuestro invencible Comandante en Jefe, el compañero Fidel Castro Ruz por el ejemplo de los colaboradores cubanos”.

-Ahora, cuando evoca los sucesos de Zumbe, ¿qué siente?

“Lo recuerdo con tristeza y alegría. Tristeza por la pérdida de los camaradas que cayeron cumpliendo con su deber. Alegría porque vencimos al enemigo. Con la experiencia que tengo y los años sobre mis hombros, si tuviera que participar en otro acontecimiento así lo haría, fuera donde fuera y como fuera”.

-Como parte de la sociedad cubana, hoy, ¿quién es Rigoberto Vidal?

“Un educador jubilado, con problemas de salud, que ayuda a su familia en los quehaceres del hogar. Soy solo una más de las personas agradecidas a la Revolución cubana”.

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Una respuesta to “Lo recuerdo con tristeza y alegría”

  1. Gabriel Torres Rodríguez 22 mayo, 2013 a 3:32 PM #

    Jessi, muy buena entrevista. Mi papá y mi mamá, para suerte mía y de mi hermana, se conocieron en Angola. Ella era colaboradora de la misión civil, impartía clases de Geografía en una escuela de la provincia Huambo. Y mi padre, por su parte, fue subteniente de un destacamento aéreo. Ellos nos cuentan increíbles historias de sus años por esas tierras de África. Un saludo…

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