Archive | noviembre, 2013

Para que sigas escribiendo

27 Nov

Por Jessica Mesa Duarte

isolina

Casualidad, causalidad, tal vez lo mismo,

pero lo cierto es que sorprenden los caminos

largos, sinuosos, empedrados o desiertos,

caminos todos hacia una gran encrucijada.

Necesito de la luz, la capaz de invadir este silencio,

horadar los más exiguos puertos de la calma;

necesito pensamiento y corazón acordes

a las voces internas que me hablan.

Existe un poderoso anzuelo para cruzar bajo la niebla,

aunque lo ignoto o inalcanzable se vuelvan desafío, desconcierto

cuando la oscuridad lo inunde todo.

Quien muestre sus verdades saldrá herido,

mas quien lo haga en el dolor de las palabras, sobrevive.

Avanzo ante el asombro de altos puentes paralelos,

las calles que bifurcan y se alejan;

pero puentes, calles, rutas están siempre imantados por el agua.

Matanzas es espejo, temblor, música, silueta, la patria del color,

el verso de cristal como vidriera,

unión de ríos y mar, donde la vida se combina.

Tras los pesares y desafíos que nos impone la vida, muchas veces, aguarda un poema que espera paciente ser liberado. Bien saben los escritores que la poesía es un arma poderosa cuando se trata de darle voz aesos tormentosos sentimientos propios de la existencia humana.

Pero el dolor no siempre es malo, sobre todo si dan vida a líneas como estas, surgidas ante la pérdida de un ser querido. Isolina Bellas Galbán es un ejemplo de cómo superar nuestros temores más ocultos y convertirlos en belleza perdurable.

Sus inicios en la literatura fueron producto de la bondad y la humanidad que la caracterizan, y también de esa inquietud infinita que acompaña a los artistas desde niños. 

“Mis inicios en la literatura y en el arte fueron desde bastante temprana edad. Creo que cuando escribí mis primeros poemas tenía entre seis y siete años. Siempre tuve una inclinación muy fuerte hacia la poesía porque me parece que es uno de los mejores medios para canalizar las emociones, los sentimientos.

“Creo que el cuento va más a la imaginación, aunque también lo hice desde muy temprana edad. Recuerdo que tenía una vecina, que padecía de asma y todos los días yo le leía los cuentos clásicos.

“Cuando se agotaron estos, su mamá me pedía que le inventara otros, así siempre me veía obligada a tener un cuento nuevo para Elizabeth.”

Graduada de Lengua y Literatura hispánica en 1975 ha sido merecedora durante su trayectoria literaria de importantes premios.

“Yo obtuve el Milanés, en su edición ordinaria, el América Bobia, el Néstor Ulloa. También tengo un Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba con un programa sobre la poetisa y pintora Juana Borrero, un personaje que constituye un paradigma en mi vida.

“Pero los premios en realidad son como un compromiso con la sociedad, con las personas que demandan de mi obra. Mis amigos y la familia que tuve saben que nunca yo me he vanagloriado por un premio, no soy una persona vanidosa.

“El tiempo de vida que me quede será por y para la literatura, la radio, el arte de Matanzas y de mi país.”

Acompañada por sus más íntimos amigos recibió también el premio extraordinario por la obra de la vida José Jacinto Milanés.

Como esa persona dulce, que es capaz de transformar nostalgias en melodiosos versos y las decepciones en caricias al alma, Isolina prefiere a los niños para llenarse con sus alegrías.

“La fantasía siempre tiene una verdad de fondo, eso yo lo aprendí de las aventuras de Peter Pan. Por eso a partir de un hecho, algo que me haya emocionado o conmocionado de la realidad mía o de alguien a quien quiero, siempre trato de que el legado para las nuevas generaciones sea positivo.

 “Mi objetivo es que después que se haya olvidado el cuento quede algo en ellos para toda la vida.

“Me encanta el público infantil porque me parece muy puro, sincero. Además son las personitas que están en formación y los escritores estamos en el deber de poderlos encauzar, por lo menos aportar un granito de arena para ellos.”

Al hablar, no puede esconder su amor por la radio, ahí también ha quedado su impronta.

“Trabajé treinta y dos años como asesora, hasta que me jubile, desde entonces continué como escritora de El reparador de sueños, un proyecto que comenzó en 1990.

“Muchas personas me han preguntado extrañadas la dualidad esa que personifico entre la literatura y la radio y de hecho una me ha dotado de las herramientas que necesito para la otra.

“De la radio yo aprendí el respeto hacia la profesión, la importancia del silencio, el sonido, la musicalidad y el valor de cada palabra como tal.”

Isolina verdaderamente me brindó una lección de optimismo, de compromiso y respeto hacia la profesión y la vida.

Solo pido que ese espíritu incesante la acompañe siempre, incluso en las condiciones más difíciles para así, como enuncia uno de sus poemas, que siga escribiendo.