Archivo | mayo, 2015

Ofrenda

31 May

De lupas y catalejos

La primera vez que vi las flores desde la ventanilla del ómnibus –no recuerdo si de camino al centro de la ciudad o de regreso- pensé: un accidente de hace poco tiempo.

Me entristeció la imagen de aquellas flores sobre la estrecha franja de césped, en medio de dos vías siempre repletas de autos que no aminoran la marcha

Pero la imagen se sucedió por días, meses, años y siempre el ramo de flores frescas, nunca marchitas.

Jamás he visto las manos que las colocan; vivo muy lejos de allí.

Me intriga quién habrá perdido la vida en ese sitio, quién capaz de inspirar un amor tan grande que no deja que el tiempo cobre su cuenta, y coloca las humildes flores como ofrenda, como una manera de perpetuar para siempre la memoria, en medio de un sendero donde tantos pasan siempre presurosos, ajenos a la posibilidad certera de la…

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Cuando se prohíbe amar

25 May

De lupas y catalejos

¿Cuándo fue la primera vez que se sintió falso? Tal vez aquella noche en el preuniversitario, noche de estrenos en el cuerpo de Leticia. Se descubrió frío ante sus besos afiebrados, desganado ante el cuerpo que se le entregaba.

A la mañana siguiente, sin más explicaciones, la dejó. Luego se sucedieron muchas otras. En ninguna encontró la respuesta a su desasosiego, la explicación de la inmensa tristeza cuando se subía los pantalones.

A su alrededor se tejió la fama de mujeriego, que alejaba cualquier sospecha. Por eso, cuando se sintió excitado por la sonrisa de Manuel, lloró silenciosamente, no por lo que pudieran pensar los otros, sino por él mismo y las dudas que empezaban a sembrarse.

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Otra cita con los Héroes (+ fotos)

20 May

De lupas y catalejos

De izquierda a derecha Vivi, la argentina que subió la bandera a Machu Picchu; Elizabeth, la esposa de Ramón, y Ramón De izquierda a derecha Vivi, la argentina que subió la bandera a Machu Picchu; Elizabeth, la esposa de Ramón, y Ramón

La bandera fue una combatiente. Viajó mucho. De Argentina llegó a Cuba y hasta subió a Machu Picchu escondida entre las ropas de la portadora, porque allá no dejan subir banderas.

No se perdió conciertos ni actos de solidaridad, dondequiera que hubo ocasión ondeó con su mensaje: “Obama, libertad para los 5” y, debajo, la firma de los segundaciteros (esa tropa de locos poetas – y algunos músicos – que ha construido junto a Silvio Rodríguez y su blog Segunda Cita una bitácora donde se sueña, se piensa y se lucha por un mundo mejor.)

Y, ahora, justo cuando celebran los cinco años del proyecto, cumplen lo tantas veces añorado, poner en manos de los Cinco Héroes esa bandera, contarles de cerca la alegría de tenerlos…

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El guachineo, el carrito, y una noche en el parque

20 May

De lupas y catalejos

No hace falta más para divertirse que una guitarra y unos cuantos amigos. Es de noche y en el Parque de La Libertad se reúnen muchos matanceros, quizás porque la urbe no les ofrece más opciones, quizás porque prefieren el fresco bajo la mirada de Martí.
Hay parejas dándose besos furtivos en los bancos; otras que dejan a sus niños correr como locos “a ver si se cansan y se duermen rápido”; hay amigos que conversan; y hay adolescentes tan disímiles como la música que escuchan o la ropa que prefieren llevar.
En una esquina estamos nosotros. Los trovadores se arrebatan la guitarra, no para cantar su última canción, a esa hora no tienen ganas de eso, sino para recordar tal tema de Silvio, o el otro de Charlie, o el de aquella serie que pasaban en nuestra infancia: Espartaco.
Mi esposo canta una, de pie, porque estamos apurados. Yo…

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Prefiero recordar al Martí hombre

20 May

De lupas y catalejos

Jose-Marti

Hoy prefiero recordar al Martí hombre, no al héroe que nos hemos ocupado de sacralizar. Prefiero recordar al hombre que vio sufrir a sus padres por sus decisiones políticas, al que no vio crecer a su hijo porque la esposa no entendía ese destino de privaciones, al que se sobrepuso a las incomprensiones de aquellos guerreros viejos que admiraba. Hoy rindo homenaje al hombre que no pudo sustraerse del influjo de la literatura, pero sometió su pluma a la causa. Quiero recordar a quien tanto me enseñó y a quien debo volver siempre, segura de que nunca está más vivo que cuando aplico sus pensamientos, no como mera cita descontextualizada, sino como ardiente guía en la mente y el corazón

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Silvio, los admiradores y la locura

11 May

De lupas y catalejos

A la izquierda, mi esposo el trovador Rey Montalvo. A la derecha, Silvio. Y en el centro yo, impresionada y a la espera de la firma, como una admiradora más. A la izquierda, mi esposo el trovador Rey Montalvo. A la derecha, Silvio. Y en el centro yo, impresionada y a la espera de la firma, como una admiradora más.

Silvio se ruboriza. Es el caos: uno tras otro se suceden los flashes, las manos sudadas en busca del ansiado autógrafo, las frases nerviosas, a veces incoherentes, los tartamudeos; pero él adivina los significados y se somete a lo que parece tortura, a la masa que se niega a dejarlo marchar sin apropiarse de alguna evidencia material del encuentro, como si la magia pudiera llevarse en la cámara, en un pedazo de papel, como si tanta música no trascendiera al hombre.

Le cuesta zafarse; busca en el horizonte un posible salvador, que tarda en llegar.

Y, al fin libre, se marcha silenciosamente, casi como disculpándose.

Silvio se avergüenza. Tal vez todavía se sienta como aquel muchacho que solo tenía una…

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