Ofrenda

31 May

De lupas y catalejos

La primera vez que vi las flores desde la ventanilla del ómnibus –no recuerdo si de camino al centro de la ciudad o de regreso- pensé: un accidente de hace poco tiempo.

Me entristeció la imagen de aquellas flores sobre la estrecha franja de césped, en medio de dos vías siempre repletas de autos que no aminoran la marcha

Pero la imagen se sucedió por días, meses, años y siempre el ramo de flores frescas, nunca marchitas.

Jamás he visto las manos que las colocan; vivo muy lejos de allí.

Me intriga quién habrá perdido la vida en ese sitio, quién capaz de inspirar un amor tan grande que no deja que el tiempo cobre su cuenta, y coloca las humildes flores como ofrenda, como una manera de perpetuar para siempre la memoria, en medio de un sendero donde tantos pasan siempre presurosos, ajenos a la posibilidad certera de la…

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