La épica que vive

27 Dic

De lupas y catalejos

“Será que la necedad parió conmigo, / la necedad de lo que hoy resulta necio: / la necedad de asumir al enemigo, / la necedad de vivir sin tener precio.” (El Necio. Silvio Rodríguez)

Era una noche fresca. La aglomeración de personas apenas se sentía. Dondequiera que se mirara afloraba una sonrisa, unos ojos expectantes, unas manos dispuestas a aplaudir. Y todavía no empezaba.

Cuando aquel hombre inmenso – que ha llenado de poesía la vida de generaciones de cubanos – apareció en medio del escenario con la coraza que le da su tremenda dignidad, muchos de los presentes intuimos que sería una ocasión especial, de esas que se quedan grabadas en el recuerdo con la tinta indeleble de la emoción.

Tal vez fue la voz de Silvio, quebrada por las buenas nuevas, o la alegría casi infantil que mostró en su rostro cuando anunció que allí, muy cerca, estaban…

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