Punto…y seguido

28 Dic

De lupas y catalejos

“Gracias a la vida que me ha dado tanto/
Me dio el corazón que agita su marco/
Cuando miro el fruto del cerebro humano, /
Cuando miro al bueno tan lejos del malo…” (Gracias a la vida. Violeta Parra)

Ella no celebraba fines de año. No había cenas, arbolitos, regalos o deseos. No tenía derecho a esos lujos, tampoco sus doce hermanos, huérfanos de madre, carentes de juguetes.

El campo de sus primeros años era desolador, pero la ciudad no trajo otras esperanzas. Sobre una caja la encaramaban para que alcanzara el fogón en su primer trabajo. Como criada y niña la humillaron; solo algunas veces los dueños de la casa le daban un obsequio en vísperas del nuevo año: algo práctico, tal vez medias, nunca una muñeca.

Aun así, no dejó que le apagaran su entereza. Se sacudió los prejuicios; en la calle señaló la dirección contraria…

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