¿Y si tuviéramos trillizos?

24 Feb

De lupas y catalejos

Tal vez porque viví de cerca una historia de infertilidad y agradecida abrazo cada día su final feliz. Tal vez porque sé lo mucho que significa acoger en una familia a un bebé por largo tiempo esperado, me estremecí tanto con las lágrimas de Yanet.

Yanet lloraba de felicidad, porque solo ella y su esposo Juan saben lo mucho que ansiaron el momento de tener hijos, de experimentar la maternidad y la paternidad como prolongación del amor mutuo.

Yanet lloraba porque quizá con nuestras preguntas de reporteras indiscretas y de mujeres con el reloj biológico haciendo “tic tac”, le despertamos todas las emociones y los miedos del largo proceso desde la fecundación in vitro hasta ver, con 38 años, a sus tres hijos sanos, ganando el peso adecuado para salir del hospital.

A lo mejor se conformaban con un pequeño, pero la vida y la ciencia les dieron tres: una…

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