Alas de cualquier color

24 Nov

De lupas y catalejos

“Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra (…) Si me quieres, no me recortes: ¡Quiéreme toda…O no me quieras!” Dulce María Loynaz

¡Trae niña! La noticia sacude a la familia; se esparce la alegría y comienza un maratón de comprar artículos rosados: baticas, medias, hebillas, canastillero, sábanas…

Mamá, papá y todo adulto con relaciones de parentesco reservan un arsenal de presupuestos educativos para la pequeña. No es igual que si fuese varón, ¡no!, ella debe ser delicada, jugar dentro de la casa, no treparse en los muros ni tirar piedras.

Por eso le regalan muñecas, jueguitos de cocina, de limpieza, de maquillaje. Y la niña comienza a aprender que no le corresponde empinar un papalote, ni jugar a las bolas o tener un trompo. “Esas son cosas de machos”. Se sabe que la que transgreda las estrechas fronteras, y demuestre que puede correr más o…

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