La grisura sin fondo

13 Feb

De lupas y catalejos

A veces me cuestiono por qué escribo tan poco de las y los iluminados, de la gente que regala una sonrisa y humedece la aridez del desierto diario, o con un gesto mínimo de solidaridad aplasta la más enconada desesperanza.

Creo que no les dedico las líneas que merecieran porque hay acciones tan benéficas que fluyen por el espíritu como algo natural; y también porque ese tipo de hombres y mujeres para nada busca agradecimientos, actuar con bondad es su sino.

Al menos yo, militante realista de tantas utopías, reflexiono más sobre quienes, con la urgencia de no sé qué amarguras o carencias, te disparan al pecho la inflexibilidad, la intolerancia, el total desprecio por las necesidades ajenas con el argumento sacrosanto de «ese no es mi problema».

Las y los grises ejercen su cuota de poder, por mínima que sea, con la prepotencia de la tiranía, y te dejan…

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